Antes de tocar amarra, definimos el alcance real de la operación: qué carga, qué puerto, qué ventana de navegación y qué documentación exige el destino. Con eso claro, el resto del proceso se ordena solo.
Recibimos los datos de la carga: peso, dimensiones, tipo de maquinaria y puerto de origen y destino. Con esa información armamos una primera ficha técnica y verificamos si la operación requiere buque de carga general, granelero o portacontenedor.
Revisamos calados, esloras, restricciones de muelle y capacidad de los equipos de izaje en origen y destino. Si la carga supera los límites del puerto, proponemos una alternativa de transbordo o un buque con características específicas.
Definimos la disposición de la carga a bordo, los puntos de trinca y la ruta de navegación considerando corrientes, condiciones climáticas y escalas intermedias. Este plan se comparte con el capitán y el armador antes de la firma del contrato.
Gestionamos el amarre, la disponibilidad de grúas y la documentación ante la autoridad marítima. También coordinamos el transporte terrestre de la maquinaria hasta el muelle y la llegada del buque dentro de la ventana acordada.
Durante la travesía monitoreamos la posición del buque, el estado de la carga y las condiciones meteorológicas. Cualquier desvío o demora se comunica de inmediato al cliente con una estimación actualizada de arribo.
Al llegar a destino, supervisamos la descarga y verificamos que la maquinaria llegue sin daños. Cerramos la operación con el parte de entrega y un informe final con los tiempos reales y las observaciones de la travesía.
Cada operación de carga pesada sigue un orden fijo: recepción de especificaciones, estudio de viabilidad, reserva de buque, coordinación portuaria y seguimiento hasta la entrega. Estos son los pasos que aplicamos en cada contrato.
El proceso comienza con los datos técnicos de la maquinaria: peso, dimensiones, centro de gravedad y puntos de izaje. Con esa información definimos si la carga requiere buque de bodega abierta, pontón o cubierta reforzada.
Revisamos calados, esclusas, puentes y restricciones de navegación en la ruta propuesta. Para envíos desde Montevideo hacia Brasil o el Pacífico, verificamos ventanas climáticas y disponibilidad de remolcadores en cada escala.
Seleccionamos el buque según la capacidad de carga y la fecha de zarpe. Confirmamos el fletamento con el armador y emitimos la orden de carga con los términos de puerto, demoras y responsabilidades de estiba.
Gestionamos el atraque, la grúa de gran tonelaje y el equipo de estiba certificado. Supervisamos el aseguramiento de la carga con trincas, cuñas y soldadura de puntos de fijación según el plan de estiba aprobado.
Monitoreamos la posición del buque, las condiciones meteorológicas y los tiempos de escala. Reportamos al cliente cualquier desvío o demora y ajustamos la documentación de aduana si cambia el puerto de descarga.
Al llegar a destino, verificamos la integridad de la carga y la descarga. Entregamos el manifiesto, los certificados de estiba y el parte de novedades, y cerramos el contrato con el armador y el agente portuario.